Refrenda Congreso compromiso con el bienestar del pueblo

En Sesión Pública Solemne de la Cámara de Diputados en su Trigésima Cuarta Legislatura, dio apertura al segundo periodo ordinario de sesiones del segundo año Legislativo. Al hacer uso de la tribuna, el presidente del Congreso local, diputado Salvador Castañeda Rangel, afirmó “hoy renovamos nuestro compromiso con la legalidad, con la justicia social y con la dignidad de cada persona, sabemos que tenemos la confianza del pueblo y no les vamos a fallar, trabajaremos de manera ardua para posicionar a la identidad en el lugar que le corresponde como símbolo de desarrollo y grandeza”. “Este segundo periodo ordinario, nos exige madurez política, altura de miras y claridad de propósitos, entramos a una etapa de consolidación, es momento de profundizar las reformas necesarias para garantizar de manera efectiva los derechos sociales, debemos de fortalecer el marco jurídico que permita la justicia social del Estado, los derechos no pueden quedarse en el texto de la ley, deben traducirse en bienes...

SUTSEM con M al frente: antiguos rivales se unen por aumento salarial real


En un hecho poco común en la historia reciente del sindicalismo nayarita, los líderes de la burocracia estatal dejaron atrás viejas diferencias y se sentaron a la misma mesa. El Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado y Municipios (SUTSEM) encabezó una reunión con representantes de otras organizaciones gremiales, marcando una señal de acercamiento que hace apenas unos años parecía impensable. Bajo el lema “Por la dignidad y unidad laboral”, los dirigentes acordaron emprender una ruta conjunta para exigir un aumento salarial real que, aseguran, lleva años rezagado.


La fotografía de los sindicatos reunidos —SUTSEM, SUTSEN, SITEM y otros— no solo simboliza un acuerdo, sino también un mensaje político: la posibilidad de que la base trabajadora actúe de manera coordinada ante los gobiernos estatal y municipales. “La ruta es el compromiso con las bases”, subraya el comunicado, en una frase que suena tanto a consigna como a advertencia. Esta convergencia sindical busca, según sus líderes, devolverle fuerza a la negociación y certeza a miles de familias que dependen del salario público.

Aunque el llamado a la “unidad laboral” se viste de conciliación y justicia social, el movimiento también despierta expectativas —y cierta inquietud— en los círculos políticos. Si la alianza prospera, podría convertirse en un nuevo frente de presión gremial con peso real en las mesas de diálogo. Por ahora, los sindicatos han dejado claro que su apuesta no es solo salarial, sino también simbólica: demostrar que, en tiempos de austeridad, la unión sigue siendo una herramienta de poder.

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